sábado, 29 de octubre de 2011

La memoria

La memoria humana es la función cerebral resultado de 
conexiones sinápticas entre neuronas mediante la que el ser humano puede retener experiencias pasadas. Los recuerdos se crean cuando las neuronas integradas en un circuito refuerzan la intensidad de las sinapsis.
La memoria humana, a diferencia de la memoria de los animales que actúa principalmente sobre la base de sus necesidades presentes, puede contemplar el pasado y planear el futuro. Respecto de su capacidad, se ha calculado el cerebro humano puede almacenar información que “llenaría unos veinte millones de volúmenes, como en las mayores bibliotecas del mundo”. Algunos neurocientíficos han calculado que en toda una vida se utiliza solo una diezmilésima parte (0,0001) del potencial del cerebro.



Clase de la memoria

según el alcance temporal con el que se correspondan, se clasifican, convencionalmente, en memoria a corto plazo (consecuencia de la simple excitación de la sinapsis para reforzarla o sensibilizarla transitoriamente) y memoria a largo plazo (consecuencia de un reforzamiento permanente de la sinapsis gracias a la activación de ciertos genes y a la síntesis de las proteínas correspondientes).

Memoria Sensorial: Se denominan memorias sensoriales a una serie de almacenes de información provenientes de los distintos sentidos que prolongan la duración de la estimulación. Esto facilita, generalmente, su procesamiento en la Memoria Operativa.

Los almacenes más estudiados han sido los de los sentidos de la vista y el oído.

El almacén icónico se encarga de recibir la percepción visual. Se considera un depósito de líquido de gran capacidad en el cual la información almacenada es una representación isomórfica de la realidad de carácter puramente físico y no categorial (aún no se ha reconocido el objeto). Estaestructura es capaz de mantener nueve elementos aproximadamente, por un intervalo de tiempo muy corto (alrededor de 250 milisegundos). Los elementos que finalmente se transferirán a la Memoria Operativa serán aquellos a los que el usuario preste atención.

El almacén ecoico, por su parte, mantiene almacenados los estímulos auditivos hasta que el receptor haya recibido la suficiente información para poder procesarla definitivamente en la Memoria Operativa.

Memoria Operativa (Memoria a Corto Plazo): La Memoria Operativa (tcc MCP, o memoria a corto plazo) es el sistema donde el individuo maneja la información a partir de la cual está interactuando con el ambiente. Aunque esta información es más duradera que la almacenada en las memorias sensoriales, está limitada a, aproximadamente, 7±2 elementos durante 10 s (span de memoria) si no se repasa.






Memoria a Largo Plazo: La memoria a largo plazo (tcc, MLP) es un almacén al que se hace referencia cuando comúnmente hablamos de memoria en general. Es la estructura en la que se almacenan recuerdos vividos, conocimiento acerca del mundo, imágenes, conceptos, estrategias de actuación, etc.

Dispone de capacidad desconocida y contiene información de distinta naturaleza. Se considera como la base de datos en la que se inserta la información a través de la Memoria Operativa, para poder posteriormente hacer uso de ella.Clasificación por tipo de información

Una primera distinción dentro de la MLP, es la que se establece entre Memoria Declarativa y Memoria Procedimental. La Memoria Declarativa es aquella en la que se almacena información sobre hechos, mientras que la Memoria Procedimental sirve para almacenar información acerca deprocedimientos y estrategias que permiten interactuar con el medio ambiente, pero que su puesta en marcha tiene lugar de manera inconsciente o automática, resultando prácticamente imposible su verbalización.

Memoria procedimental (Implícita)

La Memoria Procedimental puede considerarse como un sistema de ejecución, implicado en el aprendizaje de distintos tipos de habilidades que no están representadas como información explícita sobre el mundo. Por el contrario, éstas se activan de modo automático, como una secuencia de pautas de actuación, ante las demandas de una tarea. Consisten en una serie de repertorios motores (escribir) o estrategias cognitivas (hacer un cálculo) que llevamos acabo de modo inconsciente.

El aprendizaje de estas habilidades se adquiere de modo gradual, principalmente a través de la ejecución y la retroalimentación que se obtenga de esta; sin embargo, también pueden influir las instrucciones (sistema declarativo) o por imitación (mimetismo). El grado de adquisición de estas habilidades depende de la cantidad de tiempo empleado en practicarlas, así como del tipo de entrenamiento que se lleve a cabo. Como predice la ley de la práctica, en los primeros ensayos la velocidad de ejecución sufre un rápido incremento exponencial que va enlenteciéndose conforme aumenta el número de ensayos de práctica.

La adquisición de una habilidad lleva consigo que ésta se realice óptimamente sin demandar demasiados recursos atencionales que pueden estar usándose en otra tarea al mismo tiempo, de modo que dicha habilidad se lleva a cabo de manera automática.

La unidad que organiza la información almacenada en la Memoria Procedimental es la regla de producción que se establece en términos de condición-acción, siendo la condición una estimulación externa o una representación de ésta en la memoria operativa; y la acción se considera una modificación de la información en la memoria operativa o en el ambiente.

Las características de esta memoria son importantes a la hora de desarrollar una serie de reglas que al aplicarse permitan obtener una buena ejecución en una tarea.

el estrés


¿Qué es el estrés?
El estrés es la respuesta automática y natural de
nuestro cuerpo ante las situaciones que nos resultan
amenazadoras o desafiantes. Nuestra vida y nuestro
entorno, en constante cambio, nos exigen continuas
adaptaciones; por tanto, cierta cantidad de estrés
(activación) es necesaria.
En general tendemos a creer que el estrés es consecuencia de circunstancias externas a nosotros, cuando
en realidad entendemos que es un proceso de
interacción entre los eventos del entorno y nuestras
respuestas cognitivas, emocionales y físicas. Cuando
la respuesta de estrés se prolonga o intensifica en el
tiempo, nuestra salud, nuestro desempeño académico
o profesional, e incluso nuestras relaciones personales
o de pareja se pueden ver afectadas.
La mejor manera de prevenir y hacer frente al estrés
es reconocer cuándo aumentan nuestros niveles de
tensión y ante qué estímulos o situaciones

Síntomas de estrés
Las señales más frecuentes de estrés son:
Emociones: ansiedad, irritabilidad, miedo, fluctuación
del ánimo, confusión o turbación.
Pensamientos: excesiva autocrítica, dificultad para
concentrarse y tomar decisiones, olvidos, preocupación
por el futuro, pensamientos repetitivos, excesivo
temor al fracaso. Conductas: tartamudez u otras dificultades del habla,
llantos, reacciones impulsivas, risa nerviosa, trato
brusco a los demás, rechinar los dientes o apretar las
mandíbulas; aumento del consumo de tabaco, alcohol
y otras drogas; mayor predisposición a accidentes;
 aumento o disminución del apetito.
Cambios físicos:  músculos contraídos, manos frías o
sudorosas, dolor de cabeza, problemas de espalda o
cuello, perturbaciones del sueño, malestar estomacal,
gripes e infecciones, fatiga, respiración agitada o
palpitaciones, temblores, boca seca.

¿Cómo se produce el estrés?
Los eventos externos como generadores de estrés no
necesariamente deben ser muy notorios o intensos, sino
que pueden “acumularse” en sus efectos hasta que
llegamos al límite. La manera en que interpretamos y
pensamos acerca de lo que nos ocurre afecta a nuestra
perspectiva y experiencia de estrés. De manera que con
frecuencia es nuestra interpretación lo que genera (o
potencia) una reacción negativa de estrés, más que el
evento o situación a la que nos enfrentamos.
Como ejemplo tomemos el caso de un alumno acostumbrado a Matrículas y Sobresalientes que obtiene
Aprobado en un trabajo. La idea de que esa nota le
puede afectar a su expediente académico y con ello a
sus posibilidades de conseguir una beca o trabajo al
que aspiraba, puede tener un efecto amplificador o
multiplicador en su nivel de estrés convirtiéndolo en
ansiedad.

¿Qué hacer ante el estrés?
Las estrategias para afrontar el estrés buscan prevenir o
controlar los excesos en las demandas procedentes del
entorno o bien de nosotros mismos. En los casos en que
la situación que nos genera estrés es inevitable, como
un examen o una lesión, el desafío consiste en hacer
frente a la situación de la manera más saludable
posible, lo cual incluye no seguir haciendo aquello que
sabemos, por el pasado, que no nos ha dado resultado.
Para ello te sugerimos algunas estrategias que han
probado ser eficaces, y que pueden ayudarte a hacer
frente a situaciones de mucha tensión.
1. Relájate. Realiza actividades que te permitan renovarte física y psicológicamente: descanso, vacaciones,
deportes y actividades de ocio, técnicas de relajación.
2. Haz ejercicio. Las actividades físicas como caminar,
nadar, o incluso limpiar el cuarto, reparan nuestras
fuerzas y nos reaniman.
3. Mantén una dieta saludable. Evita la automedicación
y el abuso de cafeína, alcohol y comidas.
4. Sé asertivo. Establece límites, aprende a decir que
«no».  Suspende las actividades que son menos
prioritarias, es decir, “escoge tus batallas”.
5.  Organiza tu tiempo. Prioriza y estructura tus
actividades y expectativas.
6. Intenta mantener  expectativas realistas. Esperar
demasiado de uno mismo o de los demás, exigirte
perfección o ser inflexible con las prioridades puede
generar mucha frustración.
7. Comparte tus emociones. Busca alguien con quien
conversar y expresar tus emociones, tanto la risa como
la pena y la rabia.